El caso del secuestro de un bebé en el Monasterio de Piedra en Zaragoza finalmente ha sido llevado a los tribunales tras una investigación que inquietó a la familia y movilizó a numerosas fuerzas policiales. Más de tres años después de los acontecimientos, el padre, el abuelo paterno y un amigo de la familia están siendo juzgados como los principales acusados.
Según la acusación, este incidente se describe como un secuestro planeado dentro de la familia e incluye alegaciones de amenazas previas, maltratos y un intento de secuestro del niño anteriormente. La fiscalía solicita penas de prisión significativas y diversas indemnizaciones económicas por las lesiones físicas y el daño emocional causado al niño y a la madre.
El incidente de secuestro en el aparcamiento del Monasterio de Piedra
Los hechos investigados ocurrieron el 13 de octubre de 2022, alrededor de las 18:44, en el aparcamiento del Monasterio de Piedra en Nuévalos. La madre, de 28 años, originaria de Ibiza y con seis meses de embarazo, estaba de visita turística con varios familiares cuando fue detenida por su exesposo, el padre del bebé, y el abuelo paterno.
Se alega que cuando el bebé tenía apenas 13 meses, ambos hombres se acercaron con la intención de llevarse al bebé sin el consentimiento de la madre. La resistencia de la madre a entregar al niño provocó una escena violenta que fue presenciada por otros familiares y grabada en parte en video.
Según las acusaciones, el padre del niño atacó a la madre por detrás, derribándolos a ambos al suelo. En ese momento, el abuelo paterno sujeta a la mujer por el cuello y el cabello, golpeando su cabeza repetidamente contra el suelo y sin detenerse a pesar de la resistencia mostrada por otros familiares para proteger al niño.
La fiscalía sostiene que durante la pelea y el forcejeo, el padre tiró del brazo del bebé con fuerza, separándolo de su coche. En ese momento, el padre y el abuelo secuestraron al niño en un vehículo y el incidente de secuestro finalizó en menos de 24 horas gracias a la intervención policial.
Un ataque grabado y la rápida reacción de la familia
Un primo de la madre llamó al 112 SOS Aragón para dar la alarma. Además, otro familiar logró grabar parte del ataque con su teléfono móvil, y esta grabación se convirtió en una prueba crucial para reconstruir lo sucedido en el aparcamiento del Monasterio de Piedra.
El bebé sufrió lesiones y daños en su brazo debido a su separación forzada de la madre, quien tuvo que ser tratada en un centro de salud por la sensación de asfixia. Otros tres familiares que intentaron impedir el secuestro también fueron golpeados y empujados por el abuelo paterno.
Desde el primer momento, la Guardia Civil evaluó la situación en el contexto de violencia de género y violencia doméstica, ya que la madre había presentado anteriormente quejas sobre amenazas, coerciones y maltratos. Estas quejas incluían mensajes amenazantes, seguimiento por teléfono móvil e intentos previos de secuestro del niño en Ibiza.
Los investigadores expresaron su preocupación de que el secuestro pudiera estar relacionado con la violencia vicaria, es decir, la idea de que el niño podría ser utilizado para causar daño a la madre. Por lo tanto, se implementó de inmediato un amplio y coordinado plan de búsqueda entre diferentes fuerzas de seguridad.
Fuga en un vehículo identificado y hallazgo en Parla
Tras el secuestro, los acusados abandonaron el Monasterio de Piedra en un Volkswagen Touareg verde, y la matrícula y características del vehículo fueron registradas gracias a las declaraciones de los familiares y las imágenes obtenidas. Esta información era vital para poder rastrear el vehículo a través de las cámaras de la Dirección General de Tráfico.
La Guardia Civil, junto con la Policía Nacional y unidades enviadas desde Madrid, inició un plan de búsqueda a gran escala. Se utilizaron registros de tráfico, ubicaciones de teléfonos móviles y videos grabados en el aparcamiento para rastrear al padre y al abuelo.
Las investigaciones llevaron a la policía al distrito de Parla en Madrid, específicamente a una casa en la calle Monte Tabor. Allí, <24 horas> después del secuestro, el bebé fue encontrado junto a su padre y abuelo paterno, con la ayuda de un amigo de la familia que proporcionó apoyo logístico para la fuga.
El bebé fue encontrado en buen estado y entregado inmediatamente a su madre. Posteriormente, todos los acusados fueron arrestados y enviados a las autoridades judiciales. El juez del Juzgado de Primera Instancia de Calatayud dictó una decisión de prisión provisional para el padre y el abuelo, mientras que el tercer detenido fue liberado como colaborador necesario.
Un Caso de Secuestro Supuestamente Planeado con Apoyo Familiar
La investigación policial sostiene que el secuestro no fue completamente improvisado, sino que fue un plan familiar cuidadosamente elaborado. Según la Guardia Civil, el padre y el abuelo viajaron a Zaragoza después de enterarse a través de las redes sociales de dónde se encontraba la madre con el bebé.
A pesar de las dificultades para encontrar alojamiento debido a los festivales de Pilar, se afirma que los acusados se hospedaron en dos lugares diferentes antes de llevar a cabo el secuestro en el aparcamiento del Monasterio de Piedra. Luego, intentaron evitar las rutas principales mientras se dirigían a Madrid.
Cuando llegaron a Parla, se afirma que tenían una infraestructura para permanecer ocultos: una casa, un garaje, un vehículo alternativo y un teléfono móvil comprado para asuntos relacionados con el niño. Aquí entra en juego el tercer acusado, que es el propietario del departamento donde se refugiaron.
Esta persona está siendo juzgada por ocultamiento, ya que la fiscalía cree que ayudó a los dos acusados principales a escapar de la justicia y dificultó la localización del niño al proporcionar una dirección, un número de teléfono y un vehículo.
Los investigadores también han señalado a otros miembros de la familia paterna. La abuela del niño fue marcada como posible ideóloga del plan al cubrir los gastos de cuidado del bebé y apoyar a un abogado que informaba a la familia, aunque no se han presentado cargos en su contra.
Historial de Violencia e Intento de Secuestro Anterior en Ibiza
Más allá del secuestro en Zaragoza, este caso se evalúa en el contexto de incrementos de violencia y conflictos entre el padre y la madre del niño. La mujer ha presentado denuncias por amenazas, coacciones y malos tratos, señalando que estos comportamientos han creado un ambiente de miedo y tensión constante.
En este contexto, la madre relató que el padre le envió mensajes amenazantes por WhatsApp, intentó rastrearla geográficamente a través de un mensaje de phishing, la siguió en moto por las calles de Ibiza el 17 de agosto, y que solo dos días después intentó secuestrar al niño en Ibiza.
La Guardia Civil, teniendo en cuenta este contexto, consideró que la situación podría ser un caso de violencia vicaria. Por lo tanto, se tomó la decisión de “poner todo en marcha” para rescatar al niño lo antes posible, según las palabras del responsable de la investigación.
Tras la investigación, se atribuyeron al padre los delitos de pertenencia a una organización criminal, secuestro de un menor, violencia de género y lesiones graves. Al abuelo se le imputaron los delitos de pertenencia a una organización criminal, secuestro de un menor y lesiones graves. La abuela y un amigo de la familia tienen acusaciones relacionadas con la pertenencia a una organización criminal y el secuestro de un menor, pero en el caso actual solo están siendo juzgados tres hombres acusados.
Proceso Judicial y Penas Solicitadas
La audiencia preliminar del caso se lleva a cabo en el Juzgado de Segunda Instancia; aquí se clarifican las pruebas, la calificación exacta de los hechos y posibles acuerdos. En este caso, el padre, el abuelo paterno y un amigo que supuestamente proporcionó refugio después del secuestro están siendo juzgados juntos.
La fiscalía solicita una pena de siete años de prisión para el padre del bebé; esta pena se solicita por los delitos de detención ilegal y malos tratos, y se acumula con las acusaciones de secuestro de un menor y pertenencia a una organización criminal derivadas de la investigación. Esta es la pena más alta solicitada en este proceso.
La solicitud de la fiscalía para el abuelo paterno es de cinco años de prisión, que se pide por la coparticipación en la detención ilegal del niño y por un ataque físico a la madre. Además, se solicita una multa adicional dependiendo del grado de participación.
Para el tercer acusado, propietario del refugio en Parla, la fiscalía solicita una pena de dos años de prisión; esto está relacionado con el delito de ocultamiento por haber proporcionado a los acusados principales una dirección, un vehículo y un teléfono para escapar de la justicia.
La intervención policial permitió el rescate del niño en <24 horas>; esta es una situación que la fiscalía subraya como un elemento clave para garantizar la integridad física y emocional del niño. Sin embargo, según la fiscalía, la brevedad de la duración del secuestro no disminuye el peso penal de privar a un niño de libertad y separarlo violentamente de su entorno.
Indemnizaciones y Responsabilidad Derivadas del Secuestro
Además de las penas de prisión, la demanda también incluye la sección de responsabilidad financiera; aquí se solicitan diversas indemnizaciones para la madre, el niño y otros familiares afectados por el secuestro y el ataque en Monasterio de Piedra.
La fiscalía solicita que el padre y el abuelo paguen a la madre 684 euros en concepto de indemnización; esta cantidad está relacionada con las lesiones y los daños sufridos. Además, el padre debe pagar 555 euros más por las heridas que sufrió en el brazo al ser separado por la fuerza de la madre del niño.
El abuelo paterno también está obligado a pagar 259 euros en indemnización por las lesiones que sufrió al intentar evitar el secuestro del niño. Aunque estas cantidades son modestas en comparación con la gravedad percibida de los hechos, se suman a las penas de prisión con el objetivo de reconocer legalmente el daño físico y moral. La decisión final dependerá de la evaluación de las pruebas en el juicio.
Con la demanda presentada, este caso de secuestro de un bebé que ocurrió en Monasterio de Piedra se resolvió en <24 horas>, pero dejó una profunda huella en la familia y estará sujeto al control de la justicia. El proceso intentará aclarar cuán organizado estaba el plan, el papel de cada acusado y si este incidente representa un punto de inflexión en una historia de violencia para la madre y el niño.
Comentarios
(3 Comentarios)