En muchas casas, todavía se escucha el consejo de exponer a los bebés a la luz solar a través de la ventana para que el color amarillo de su piel desaparezca. Sin embargo, un estudio exhaustivo realizado en la Comunidad Valenciana invalida esta recomendación arraigada, mostrando que no solo no es efectiva, sino que también presenta riesgos para la salud de los recién nacidos.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el Hospital Universitario Francesc de Borja en Gandía y el Hospital La Ribera en Alzira, en colaboración con la Fundación Fisabio, han determinado en su investigación que la luz solar que pasa a través de las ventanas de las casas no es una alternativa segura o recomendada contra la ictericia neonatal. Este problema afecta a más de la mitad de los recién nacidos.
¿Qué es la Ictericia Neonatal y Cómo se Trata en los Hospitales?
La ictericia neonatal se manifiesta como un cambio de color amarillo en la piel y las mucosas debido a un aumento en los niveles de bilirrubina en la sangre. En la mayoría de los casos, esta condición es leve y temporal; sin embargo, en ciertas situaciones, los niveles de bilirrubina pueden elevarse significativamente y, si no se interviene a tiempo, pueden llevar a complicaciones.
Uno de los riesgos más temidos es el daño neurológico asociado a niveles de bilirrubina muy altos. En los países desarrollados, se realiza un seguimiento riguroso para prevenir esta situación. Por lo tanto, la práctica clínica actual se basa en el cribado de bilirrubina y el uso de fototerapia hospitalaria ajustada cuando es necesario.
En las unidades de neonatología, los bebés son tratados con dispositivos de fototerapia que emiten luz azul (generalmente de tipo LED), que emiten luz en una longitud de onda específica, con una intensidad medible, ajustable y controlable. Durante este proceso, los niveles de bilirrubina se monitorean regularmente y el tratamiento se detiene cuando los valores caen dentro de rangos seguros.
En España y otros países europeos, la ictericia se gestiona con este equipo especializado, pero en la vida cotidiana, el consejo de exponer a los bebés a la luz solar cerca de la ventana durante un tiempo sigue circulando. Los autores del estudio enfatizan que esta práctica no está respaldada por las guías clínicas actuales.
Una Práctica Común: Poner a los Bebés al Sol Detrás del Cristal
Los investigadores han identificado que las recomendaciones verbales de "ponlo al sol un rato, al lado de la ventana" siguen siendo comunes, incluso en algunos entornos de salud. Este comportamiento persiste a pesar del hecho de que los protocolos médicos no sugieren explícitamente la exposición directa a la luz solar para prevenir o tratar la ictericia neonatal.
Esta práctica no solo es común en España y otros países europeos, sino que también es especialmente prevalente en regiones con menos recursos, donde no hay máquinas de fototerapia disponibles en cada centro. Este estudio proveniente de Safor comenzó con el deseo de eliminar esta costumbre y también busca investigar alternativas seguras y rentables para contextos con limitaciones tecnológicas.
El pediatra José Miguel Sequí Canet, del Hospital Universitario Francesc de Borja en Gandía, ha tenido como objetivo refutar científicamente la idea de que la luz solar que entra por la ventana puede sustituir la fototerapia clínica. Para ello, se ha puesto en contacto con el Campus de Gandía de la UPV para iniciar un análisis físico detallado de la luz que pasa a través de los cristales de las casas.
¿Qué Estudiaron Exactamente los Investigadores sobre la Luz que Entra por la Ventana?
El equipo científico examinó cómo se comporta la luz solar al pasar a través de diferentes tipos de cristal. Para ello, evaluaron siete tipos de cristal diferentes comúnmente utilizados en viviendas, midiendo la radiación en diferentes franjas horarias y condiciones ambientales para simular las condiciones reales del hogar.
Los resultados muestran que la luz en el hogar mantiene una densidad muy alta en la banda azul; esta es precisamente la misma región del espectro utilizada en los tratamientos médicos para la ictericia. Sin embargo, en este caso, esta energía lumínica llega al bebé sin el más mínimo control sobre la dosis, la duración o la distancia.
Las mediciones realizadas en el exterior muestran que la luz azul proveniente del sol puede alcanzar hasta ocho veces los valores utilizados en la fototerapia intensiva en el hospital. Al pasar a través del vidrio, entre el 70% y el 90% de esta luz sigue entrando; por lo tanto, el nivel de radiación que puede recibir un recién nacido cerca de la ventana es muy alto y especialmente impredecible.
El investigador de la UPV Jesús Alba resume la situación en el campus de Gandía de la siguiente manera: colocar a un bebé junto al vidrio lo expone a una mezcla de radiación en densidades difíciles de medir; esto está muy por encima de los parámetros que se utilizan de forma segura en los hospitales y no hay posibilidad de ajustar la dosis.
El estudio también destaca que los vidrios más comunes no filtran efectivamente otras radiaciones; estas radiaciones también llegan al interior de la casa.
Problema de la Radiación UVA e Infrarroja en Recién Nacidos
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es que los vidrios residenciales permiten el paso de cantidades significativas de radiación ultravioleta (UVA) e infrarroja. Estas bandas del espectro no desempeñan un papel terapéutico en el tratamiento de la ictericia; sin embargo, pueden añadir riesgos innecesarios.
Según los detalles del equipo, la radiación UVA e infrarroja puede aumentar la temperatura corporal del recién nacido, fomentar la deshidratación y causar daño en la piel y los ojos, especialmente en los primeros días de vida.
Los equipos de fototerapia están diseñados fundamentalmente para emitir luz azul y minimizan otras radiaciones para proporcionar la máxima protección al paciente, mientras que la luz solar que entra a través de la ventana llega con un amplio espectro, sin ninguna selectividad y sin barreras contra componentes potencialmente dañinos.
Esta intensa luz azul, combinada con la radiación UVA e infrarroja, la débil capacidad del recién nacido para regular su temperatura y la finura de su piel, crea un escenario difícil de evaluar como seguro desde una perspectiva pediátrica.
¿Por Qué No Podemos Controlar la Dosis de Luz Solar en Casa?
En comparación con la fototerapia hospitalaria, aquí la dosis de luz se mide, ajusta y registra, la exposición a la luz solar en casa depende de muchos factores variables y es imposible estandarizarla sin un equipo específico.
Los autores del estudio señalan que factores como la hora del día, la estación, el clima, la orientación del edificio, el tipo de vidrio, el grado de contaminación del vidrio, la distancia del bebé a la ventana y la duración de la exposición son efectivos. Todos estos elementos producen una radiación que varía abruptamente.
Desde un punto de vista médico, esta variabilidad no permite garantizar ni la eficacia ni la seguridad de tratar la ictericia colocando al recién nacido detrás del vidrio. No hay una forma sencilla de saber cuánta energía recibe, por lo que si esta energía es excesiva, también es imposible reducirla o eliminarla por completo.
El pediatra José Miguel Sequí enfatiza que los vidrios residenciales permiten niveles de radiación solar muy altos, que incluyen bandas de luz azul e infrarroja en un amplio espectro y llegan sin ningún control de dosis. Este hecho invalida su uso como herramienta de tratamiento o prevención contra la ictericia neonatal.
El mensaje del equipo es claro: la exposición al sol, aunque sea detrás de una ventana y aparentemente breve, no se puede comparar de ninguna manera con los tratamientos de fototerapia regulados que se aplican en los hospitales.
Recomendaciones Clínicas: Detección de Bilirrubina y Fototerapia Regulada
El estudio destaca la importancia de seguir las directrices clínicas que figuran en las guías de neonatología. Estas directrices sugieren, especialmente en las primeras horas y días de vida, monitorear y analizar los niveles de bilirrubina, y recurrir a la fototerapia cuando se superen los umbrales de seguridad.
La fototerapia regulada utiliza lámparas o paneles de luz azul con longitudes de onda bien definidas; la distancia de exposición es específica y hay un tiempo determinado según el peso del bebé, la edad gestacional y los valores de bilirrubina. Este equipo permite calcular la dosis acumulada y reducir el tratamiento cuando aparecen signos de sobreexposición.
Otro punto importante es que el bebé debe estar bajo supervisión médica durante el tratamiento; se realizan controles periódicos de temperatura, hidratación y análisis. Esta situación ocurre en un entorno donde cualquier cambio clínico puede pasar desapercibido durante más tiempo en comparación con el entorno doméstico.
Por lo tanto, los autores enfatizan que ninguna ventana, por grande o luminosa que sea, puede reemplazar un dispositivo médico diseñado y probado para tratar la ictericia neonatal. Cuando se sospecha que el recién nacido está muy amarillo, la recomendación es contactar de inmediato al personal de salud y no utilizar el sol como una solución en casa.
Un Proyecto en Valencia con Impacto Internacional
La idea de investigar este tema surgió en el marco de Safor Salut; un programa de colaboración entre actores clave del sistema de innovación en salud de Valencia. Muchos actores, como la UPV, la Fundación Fisabio y la Federación de Asociaciones de Empresarios de Safor (FAES), participan en este programa.
El estudio se llevó a cabo en el marco del programa Polisabio 2023, realizado por la UPV y Fisabio, y se enmarca en la colaboración UniSalut, que reúne a la Fundación Fisabio y varias universidades de Valencia (UPV, Universidad Jaume I, Universidad Miguel Hernández y, más recientemente, CEU Cardenal Herrera).
El trabajo se realizó con la participación de profesionales del Campus de Gandia de la UPV y de los hospitales Francesc de Borja (Gandia) y La Ribera (Alzira). Entre los autores se encuentran expertos en pediatría, reumatología y acústica, lo que ha permitido abordar el problema desde una perspectiva multidisciplinaria.
Los resultados se han publicado en revistas científicas de referencia en el campo de la pediatría, lo que refuerza la solidez de los resultados y lleva el mensaje más allá del ámbito local. El objetivo es que la evidencia producida se incluya en recomendaciones internacionales y contribuir a la eliminación de una práctica común en diferentes países.
A pesar de que el estudio se llevó a cabo en España, los investigadores destacan que la radiación solar y el comportamiento del vidrio son relevantes en muchos otros entornos; por lo tanto, los resultados también son importantes para Europa y climas más soleados.
Hacia Soluciones Seguras y Asequibles para Países con Menos Recursos
Además de rechazar de manera contundente la práctica de exponer a los recién nacidos al sol detrás de una ventana, el equipo de Safor está trabajando en alternativas que podrían ser útiles en áreas donde la fototerapia convencional no está ampliamente disponible.
Además del estudio sobre el comportamiento de la luz en los vidrios de las casas, los investigadores están desarrollando un filtro especial que se puede adherir a las ventanas y que puede cambiar el espectro de la luz solar que entra. Se busca que este material seleccione la banda útil y reduzca significativamente la radiación no deseada.
Esto ha sido diseñado como un dispositivo económico, fácil de producir y sencillo de colocar y quitar; de este modo, puede ser utilizado en países donde no hay suficientes máquinas de fototerapia en los centros de salud. Fisabio y la UPV han presentado la solicitud de patente necesaria ante la oficina nacional de patentes.
Una empresa de producción de plásticos ha colaborado en el desarrollo del prototipo y ha expresado su interés en producirlo si el proyecto avanza. Aunque el proceso de patente requiere una inversión significativa, los patrocinadores creen que esto podría ser un avance útil para reducir la brecha entre países ricos y pobres.
Este enfoque también es coherente con otras áreas de colaboración entre medicina y tecnología dentro del Campus de Gandia de la UPV; aquí también se investigan métodos para reducir las vibraciones y el ruido en los incubadoras para mejorar el bienestar de los recién nacidos hospitalizados.
La evidencia producida por este estudio deja un mensaje claro para las familias y los profesionales: exponerse a la luz solar que pasa a través de una ventana no es una opción segura para tratar o prevenir la ictericia neonatal. La intervención temprana, el seguimiento de la bilirrubina y la fototerapia regulada siguen siendo las herramientas preferidas para manejar esta condición común y, para evitar riesgos adicionales, no proporcionan ningún beneficio terapéutico.
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